Estos recuerdos son más bien una charla amistosa que una historia formal. He alcanzado una edad en la que uno mira hacia atrás y se sorprende de cuánto camino ha andado, y de cuántos amigos han hecho ese camino más llevadero.
A menudo me han preguntado por el secreto del éxito. Si es que existe tal secreto, no está en ninguna fórmula ingeniosa, sino en cosas sencillas: trabajo, paciencia y la costumbre de mirar siempre un poco más lejos que el día de hoy.